27 sept. 2011

La verdadera historia de César Cejota (C.J)


Esta historia sucedió no hace muchos años, quizá dos o incluso menos. En un pequeño pueblecito vivía un niño, bueno vivían muchos más niños, pero uno de ellos era diferente a los demás... se llamaba César y tenía una sola ceja.
Su madre preocupada, decidió dejarle el flequillo largo, pero vaya aquello aumentó mas su problema, y César Cejota (que es como se llamaba) tropezaba con todo que había por su camino...
Había sido una solución drástica, se ocultaba la ceja, pero también los ojos... y el pobre César Cejota se pasaba el día escayolado.
Ante aquello, su madre decidió tomar otra determinación, y no fue otra que comprarle jerséis de cuello alto, que tapasen sus cejas. Y claro la madre de César Cejota cometió el mismo error. César aunque quisiera no podía ver más allá de su cuello alto... y las escayolas siguieron presentes en la casa del pequeño Cejota.
¿Qué podría hacer? se preguntaba entre lágrimas la mamá de César... bueno lo de lágrimas no es cierto, lo he puesto para dar un poco de emoción a la historia.
Así se pasó la mamá de César varias semanas... Y mientras César Cejota seguía escayola tras escayola... Hasta que al final, pensó y dirigiéndose a su hijo dijo, Mira César ya se que eres diferente, pero antes o después tendrás que enfrentarte al mundo. Cuando su mamá le decía esto, el se mantenía muy atento al discurso que le estaban dando, aunque en vez de estar mirando a su madre estaba mirando a una percha de pie que estaba en el recibidor, más que nada porque el pensaba que la voz venía de allí... cosa normal, ya que César que seguía vistiendo con su jersey de cuello alto.
Así que al final, la mamá de César decidió cortarle aquel flequillo, y quitarle ese jersey de cuello alto, más que nada porque en setiembre hacía mucho calor, y era el primer día de clase. Así que la mamá de César se armó de valor y le llevó al cole, sin flequillo y sin cuello alto, pensando que era lo mejor para él, enfrentarse a aquellos posibles niños que se meterían con su ceja.
Así que llegaron al cole y entraron, preguntaron que cual era la clase de César Cejota, la secretaria muy amable les llevó hasta la puerta... y cuando la puerta se abrió, la mamá de César no daba crédito a lo que estaba viendo... Allí todos los niños y niñas tenían puestos jerséis de cuello alto hasta la altura de sus cejas... y por supuestos todos con sendas escayolas en sus piernas.

FIN

1 comentario:

Yolanda dijo...

como me gustan tus historias de personajes!